HOPLIAS MALABARICUS
Aquel
niño solo. Su mirada fija en la boya naranja, negra e inmóvil sobre el agua.
Camalotes y aves se funden en sus ojos. Espera. De eso se trata todo. Tensas
las manos, la respiración suave en sus pulmones nuevos. No hay nada más. La
laguna, las aves, los camalotes. Ni hambre siente. Puede comprender, comprende
todo. De eso se trata. Sabe la muerte, sabe que es algo posible y concreto. Se
permite sonreír. Hace horas que no habla. Un viento le subleva el pecho.
Presiente. El sol se filtra a través de las ramas de los sauces. Se prepara.
Todo lo que se puede pensar tiene forma de pez, piensa. De pez y de laguna, se
corrige. Sonríe otra vez.
La
boya zozobra en el agua parda, formando anillos. Con violencia, al fin, se
hunde.
🖎Hernán Boeykens

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